viernes, 26 de marzo de 2010

Signos de Cuaresma (V): Dolores, y el azahar


Termina el tiempo de espera y preparación para la Pasión de Cristo, ese tiempo denominado Cuaresma. Ese tiempo que cada uno hemos vivido de destinta forma, ese tiempo en el que la Madre de Dios se vistió de hebrea para abandonar durante los 40 días que ha durado la espera, sus vestimentas de Reina con las que paseará por nuestras calles en la Semana Santa que está por llegar, ese tiempo en el que paseando por las calles de nuestro pueblo podemos percibir los diferentes signos de Cuaresma tan típicos y tradicionales de éstas fechas, como el azahar a punto de estallar en los naranjos, o como decíamos en el primer signo de Cuaresma, los abundantes carteles que nos anuncian las convocatorias de los cultos en nuestras Hermandades, o también hablábamos del continuo movimiento en las casas de Hermandad para recoger las túnicas de nazareno, y no quiero que se me olvide de señalar el signo de Cuaresma del que hablamos la semana pasada, la gastronomía cofrade, esos pestiños, esas torrijas que algunos llevan ya comiendo desde antes de Cuaresma y los nazarenos de caramelo.

En fin, tantas cosas que hemos vivido y sentido en ésta Cuaresma –pasada por agua, todo hay que decirlo-, que llegamos a un punto en el que hoy nos encontramos, en que el nerviosismo y la impaciencia de sentir que ya está aquí nuestra Semana Mayor, se mezcla de una forma un poco extraña, con la nostalgia de ver como se nos ha ido una Cuaresma más, y que puede que nos haya parecido un poco diferente a la de otros años, tal vez como he señalado antes, porque todavía seguimos buscamos ese rayo de luz que nos recuerde que estamos en primavera.

Todo el trabajo que han realizado las Hermandades, se verá recompensado dentro de unos días con la satisfacción de ver que la estación de penitencia ha ido tal y como se había planeado, pero no todo queda ahí, ver los rostros emocionados de los fieles que durante todo el recorrido han acompañado a Jesús, y a su Madre es una verdadera satisfacción, porque si para algo nacieron las Hermandades, es para esa misma causa, para acercar al pueblo a Dios y así Dios recibe al pueblo cada Semana Santa con los brazos abiertos.

Hoy es Viernes de Dolores, y el Viernes de Dolores es el día de María en la Palma, la Virgen de los Dolores baja de los cielos para recibir los besos de sus devotos.
Al igual que Dios en la Semana que está por llegar se presentará antes nosotros, María también lo hará, todo empieza hoy, María nos espera, nos acercaremos a Ella y sentiremos algo especial, un escalofrío nos recorre todo el cuerpo y al instante podremos apreciar un olor muy familiar, ahí está el azahar, es el día en el que existe la absoluta perfección cuando se conjuga el olor de la flor del naranjo, con la Virgen de los Dolores, , solo encontrando el consuelo en sus hijos palmerinos.

Tarde de Viernes de Dolores, algo especial está ocurriendo en nuestro pueblo, basta con seguir ese olor a incienso y azahar para encontrar la respuesta ante la Madre de Dios.
Nos postramos ante Ella y con una sonrisa recordamos el tiempo que se nos fue, pero tras inclinar la cabeza y besar su mano, lágrimas recorren nuestras mejillas como cuando éramos niños y es entonces cuando volvemos a contemplar su dulce mirada, recordando que estamos a Viernes de Dolores, que dentro de dos días es Domingo de Ramos y que estamos a las puertas de una nueva Semana Santa junto a la Madre de Dios, ¿se puede pedir algo más?

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