martes, 29 de junio de 2010

Nuestra Señora de los Milagros



Tras intensas semanas en las que se han desarrollado los diferentes festejos primaverales de nuestro pueblo volvemos a presentarles una nueva entrega de la sección de devociones particulares. Visitamos hoy otro domicilio anónimo de nuestra ciudad donde nos encontramos con la bella imagen de Nuestra Señora de los Milagros.

La talla de la Virgen de los Milagros guarda con si una historia que comienza en la Sevilla del siglo XIX, cuando, en una de las múltiples revoluciones que se suceden durante este siglo, la iglesia donde esta imagen recibía culto fue saqueada quedando la imagen abandonada en una montaña de escombros y restos. Una criada de color que pasaba por allí se detuvo ante la iglesia y dirigiendo la mirada hacia los escombros, hallo la imagen de la Virgen, a la que le faltaba el niño. La mujer se llevo la talla consigo a casa de sus dueños los cuales la restauraron y la dispusieron para su culto particular bajo la advocación que hoy día conserva. A la muerte de los dueños la imagen fue heredada por una de sus hijas, la cual la trajo consigo a La Palma donde D. Antonio Pinto Soldán le realizo el niño, siendo esta una de sus primeras obras, quedando desde entonces la imagen en La Palma.

La talla de Nuestra Señora de los Milagros es una obra anónima anterior al siglo XVII retocada probablemente a lo largo del siglo XVIII para colocarle ojos de cristal al gusto de la época. La imagen es de tamaño inferior al natural siendo de candelero para vestir, estando talladas la cara y las manos en madera. En su brazo izquierdo la virgen sostiene la imagen del niño Jesús, de talla completa, realizado en barro cocido.

La Virgen de los Milagros se sitúa ante un dosel rojo sobre un pedestal dorado. Presenta ráfaga y corona de metal sobredorado labrado siguiendo un bello dibujo. Manto de terciopelo azul, saya blanca estampada ajustada con un cíngulo dorado a la cintura y una fina toca de sobremanto con finos encajes conforman la vestimenta de la Virgen, quedando definido su dulce rostro por un bello rostrillo salpicado de perlas y bordados. El niño luce un traje blanco estampado a juego con la saya de la Virgen y como curiosidad cuelga de su cuello una campana de plata.


Nos despedimos y volvemos a dejar a Nuestra Señora de los Milagros en la intimidad de la familia que la venera de forma privada y que nos a permitido contemplar la dulzura de su bella imagen. Agradecemos públicamente la colaboración desinteresada de esta familia palmerina con nuestro blog al abrirnos las puertas de su casa y así dar a conocer esta bella imagen con la que continuamos con esta joven sección de nuestro blog.




Encuentra más fotos como esta en Sentir Cofrade de La Palma

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