Besos de amor con dulce sabor a reencuentro maternal. María tendió su mano a este Valle de La Palma, depositando sus fieles hijos en ella oraciones en forma de besos llenos de amor, fe y dulzura.Las fiestas Patronales a Nuestra señora del Valle tornaron a su fin con el besamanos a la Santísima Virgen al regreso a su templo. Minutos después de que la Virgen regresara a su templo se abrió el besamanos al que cientos de palmerinos aguardaban impacientes para poder contemplar de cerca el sereno rostro de su madre, y agradecer con un beso su intersección en el devenir diario de nuestro pueblo. Ambiente celestial el de este tradicional culto con las hermosas coplas que los campanilleros entonan para despedirse de la señora, antes de que esta regrese a su altar.
Una flor y una estampa quedaran de recuerdos de ese momento mágico del reencuentro con sabor a despedida. La Virgen del Valle vuelve a la intimidad de la ojiva, del silencio mudéjar que solo es capaz de romper el amor del rezo del rosario mientras se implora su intersección susurrando la letanía que desde hace siglos brota desde lo mas profundo del corazón de nuestro pueblo a su Madre del Valle aclamándola "Salus Infirmorun".
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