
Tras el estío Nuestra Señora y Madre de las Lágrimas ha cambiado su vestimenta de vivos colores por otras en tonos mas apagados que nos perpetúan las cortas tardes de otoño.
La Dolorosa del Martes santo luce saya brocada de color blanco, manto de terciopelo verde, corona de plata bañada en oro y amplio tocado de encajes, en el que destaca un bello broche de brillantes.
Sencilla y antigua, en la linea que su Hermandad viene definiendo a la hora de vestirla, así se presenta la Virgen de las Lágrimas en estos primeros meses otoñales, mientras La Palma aguarda la llegada de Noviembre para volver a sentir la cercanía de su Madre de las Lágrimas.
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