
Madre de la Palma, reina del Santo Rosario y la familia.
Rumores de Agosto en la amanecida última dominical del año, la Fiesta de la Sagrada Familia resuena a ecos de campanilleros y rumores del Santo Rosario. El sol triunfal sobre la bóveda celeste otorga aires de gloria celestial a la mañana, las estrellas y la luna desaparecen del firmamento para formar parte del innumerable cortejo enamorado que acompaña a la Señora con el recién nacido entre sus brazos hacia el templo mayor de este valle.
Calles engalanadas y alfombras perfumadas, gracias al incesante trabajo de jóvenes enamorados, anunciaban la llegada del ansiado día en que la Señora del Valle se reencontraría con su pueblo. Desde bien temprano los alrededores de la vieja Ermita se convertían en un hervidero de fieles, centenares de palmerinos, familias enteras entre ellos, que acompañaron a la Santísima Virgen con el rezo del Santo Rosario mostrando la fe y devoción que este pueblo profesa a su madre del Valle.
Los nervios se incrementaron con la llegada del Excmo. Rvdmo. Sr. D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva, el cual fue recibido por las Hermandades de la Ermita del Valle orando ante sus titulares y para finalmente postrarse ante la venerada imagen de Nuestra Señora del Valle, sobre la cual ceñirá en unos meses la corona de oro que el pueblo de la Palma esta labrando con amor para ella. Tras unas palabras de recibimiento por parte de D. Guillermo López Toscano, presidente de la Hermandad patronal, el Obispo saludo a los asistentes y ofreció el rezo del Santo Rosario por las familias, especialmente por las de los presos.
Antes de que la Virgen comenzara su lento discurrir por las Calles de La Palma se vivió uno de los momentos mas emocionantes de la jornada cuando al son de campanilleros los presentes fijaron su mirada en la celestial Señora rondando en su mente recuerdos y promesas del los que la ojiva, hoy huérfana de su presencia, había sido testigo. Tras este instante, la Virgen fue elevada a los hombros de sus hijos, sobre los cuales recorrió gran parte de su ermita para despedirse de los titulares de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús y de la Virgen del Rocío, y enfilar la pequeña puerta principal, la cual antaño solía cruzar en sus traslados.
Una vez dejo la Virgen su Ermita comenzó el Rezo del Santo Rosario del que participaron la inmensa mayoría de los asistentes y en el cual se recupero la interpretación de los misterios por parte del coro de Campanilleros. Así poco a poco la Señora fue recorriendo las calles el corto trayecto que la llevo hasta la Iglesia Parroquia a hombros de sus hijos, donde una multitud de fieles esperaba su llegada entre el repicar glorioso de las campanas, accediendo al templo parroquial de cara al altar mayor con una gran ovación de los allí presentes que acompañaron el discurrir hasta el altar mayor de la Santísima Virgen con el rezo de la Salve.
Tras ser depositada nuestra Señora del Valle en el altar Mayor de la Parroquia y una vez los asistentes tomaron asiento, comenzó la Santa Misa de la Sagrada Familia oficiada por el obispo de Huelva, en la cual participaron activamente familias palmerinas con todos sus miembros. Al finalizar esta el presidente de la Hermandad de Nuestra Señora del Valle agradeció al Obispo su presencia y le entrego la medalla conmemorativa de la coronación y el libro "La lírica, eslabón de amor a la corona de la Virgen", citándolo a su próxima visita a La Palma para predicar el Triduo de Enero a Nuestra Patrona.
Ausencia y añoranza en la vieja Ermita, gozo y gloria en la Parroquia donde la celestial madre de este Valle se cobija en este año para estar mas cerca de su pueblo, el mismo que con su amor labra la corona con la que se verán cumplidos los sueños de generaciones de palmerinos, cuando el 23 de Octubre cielos y tierra la aclamen como Santa María del Valle Coronada.
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Fotos: José Mª Pichardo
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