
La pureza del dolor de María.
Reluce radiante tras la reja de la capilla del sagrario viejo de la Parroquia la Señora de los Dolores ataviada con imponente elegancia para la festividad de la Inmaculada Concepción. Un exquisito tocado enmarca el bello rostro de la dolorosa que porta saya blanca con una fina cenefa bordada en su parte inferior y las mangas, ajustada a la cintura con un estilizado fajín. Manto celeste y toca de sobremanto completan el atavío de la dolorosa que porta sobre sus sienes presea de plata, en fino puñal del mismo material en su pecho y un su mano una rosa de plata.
Queda ya lejano el duelo de Noviembre, la melancolía da paso a la gloria ante la espera del nacimiento del Señor, ese que con su buena muerte se entrego por nosotros.
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Fotos: Diego Sánchez y José María Pichardo
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