
El Cautivo volvio sentir el calor de su pueblo en la tarde del Martes Santo, Lágrimas en las mejillas al ver a Dios cautivo por las calles, mientras su Madre sentia el consuelo de San Juan. La joven Hermandad del Cautivo volvio a realizar estación de penitencia por las calles de nuestro pueblo en una esplendida tarde de primavera.
El Cautivo volvió sentir el calor de su pueblo en la tarde del Martes Santo, mientras su Madre sentía el consuelo de San Juan. La joven Hermandad del Cautivo volvió a realizar estación de penitencia por las calles de nuestro pueblo en una esplendida tarde de primavera.
Tarde de estrenos para esta Hermandad. Entre otras novedades pudimos apreciar las pastas del libro de reglas, la orfebrería de la cruz de guía o la media luna a los pies de la Santísima Virgen. Un Hermandad que cada año aumenta su número de nazarenos.
El Señor Cautivo situado sobre un monte de corcho salpicado de flores silvestres, lirios y rosas entre otras, lucia tunica lisa de terciopelo azul noche, escapulario trinitario bordado y potencias de plata dorada obra de José Jiménez, resaltando su divinidad. Siguiendo los pasos del Señor Cautivo por su pueblo, San Juan consuela a la Madre y le indica el camino que ha tomado el hijo. La Santísima Virgen lucía saya azul bordada en apliques, su nueva media luna a sus plantas, manto liso terciopelo azul caridad y corona de salida de plata bañada en oro, quedando su rostro definido por un bello tocado de encajes salpicado de joyas. La imagen del Discípulo Amado portaba antiguos encajes en su pecho, túnica verde y capa terciopelo roja ambas de terciopelo, y como signo de su santidad nimbo de plata dorada sobre su cabeza.
Puntual se producía la salida de esta corporación que congrego a gran cantidad de personas a las puertas del templo parroquial. Los pasos se desviaron unos instantes de su itinerario hacia el convento de las Hermanas de la Cruz, donde las hijas de Santa Ángela alzaron sus dulces voces llenas de bondad y rezaron al señor Cautivo y su Madre de las Lágrimas. Tras estos bellos momentos la cofradía continúo su discurrir por las calles de la Palma abarrotadas de público.
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La fría noche de primavera caía sobre la ciudad, el calor de los cirios servia a los nazarenos para entrar en calor acercando sus manos a la luz, mientras tras el cautivo promesas y devotos combatían el fría con el calor que despertaba en su corazón los pasos del cautivo. La luz de la candeleria iluminaba la sacra conversación en la que San Juan tendía su mano izquierda por la espalda de la Virgen, arropándola y mostrándole así su consuelo. La bella estampa que ofrecían las imágenes a la luz de la candeleria quedaba rematada por un elegante exorno floral en tonos anaranjados formado por gran cantidad de flores, entre las cuales pudimos observar orquídeas, jazmines o rosas.
Destacar la excelente labor de las jóvenes cuadrillas de costaleros de ambos pasos a las órdenes de sus capataces, los cuales dedicaban con emotivas palabras cada levanta. En definitiva buena gente bajo las trabajaderas y fuera de ellas, tan buenas como las bandas que magistralmente acompañaron a ambos pasos.
Caras de cansancio de los mas péquenos y de satisfacción en los mayores al concluir la estación de penitencia tras haber acompañado los pasos del cautivo, mostrándole que aunque le abandonaran sus discípulos La Palma siempre estará con El.
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