lunes, 21 de marzo de 2011

Besamanos a Nuestra Señora y Madre de las Lágrimas



Lágrimas de fino cristal en su rostro; la fragilidad del alma ante el pecado, la trasparencia de la palabra de Dios, la suavidad de la caricia de una madre, la humedad de los ojos arrepentidos del pecador, . . . Lágrimas de Fe.

Se detiene el tiempo, fragancia de azahar, florece la cuaresma. El barroco se enmudece ante el desgarrador dolor de María, cautivo el hijo a sus espaldas, solo se oye un suspiro de su boca entreabierta, solo el consuelo de San Juan. Ese en ese instante cuando la ciudad acude a su encuentro, en pañuelo de oraciones enjuga su dolor.

La luz del astro dorado refleja en sus lágrimas la grandiosidad del pretérito, la gloria del futuro. Dulce y humilde con su hijo en brazos ante la luz de su pueblo. La Señora del Valle, guardiana eterna de la fortaleza de nuestros corazones, reflejada en sus lágrimas.

Destellos del pasado, aquella vieja foto en blanco y negro, aquella historia de viejos rumores, aquella dolorosa venta, aquellas miradas de añoranzas por San Julián en la añeja capital. Todas pasaron a la historia, esa que hoy nos devuelve con nuevas puntadas de renovada fe la más añorada joya que su cuerpo revestía. Se pierde en el tiempo 350 años atrás su devoción, devolviéndonos la pieza que nuestros mayores le ofrecieron y 75 años después recupera su legítima dueña, esa que tras largo descanso renació de sus cenizas reavivando la devoción de los siglos.

Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas permaneció en devoto besamanos durante la jornada de ayer. Ante el altar del Quinario que la Hermandad ha venido celebrando días atrás en honor a sus titulares se situaba la Santísima Virgen acompañada por san Juan, escoltando esta Sacra Conversación dos esbeltos y elegantes centros de anthuriums blancos, lilium rosas y gladiolos blancos. El discípulo amado se presentaba ataviado elegantemente con una túnica de terciopelo verde, mantolín azul, nimbo dorado y antiguos encajes sobre su pecho, arropando a maría y portando un pañuelo en su mano para ofrecérselo a la dolorosa del Martes Santo que estrenaba radiante su nueva saya, la cual es una réplica de la que la antigua imagen de la Stma. Virgen de las Lágrimas poseía antaño, estando esta nueva obra bordada en oro fino a realce sobre terciopelo azul oscuro habiendo sido realizada en el taller de D. Mariano Martín Santoja. El atuendo de la Señora se completaba con un novedoso tocado de seda bordada y encajes, manto de terciopelo azul noche, diversas alhajas distribuidas en las manos y el corpiño de la titular, así como la corona de salida sobre sus sienes.

Este culto piadoso vino a culminar esta segunda semana de cuaresma en que La Palma acompaño al Cautivo y su Madre. En la tarde de ayer se celebraba la Función Principal de Instituto de la Cofradía durante la cual tomaron posesión de sus cargos los nuevo miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad.

Sogas de fino oro anudan el alma en su presencia, las manos de la Madre son las puertas de su gloría. Besos y oración enjugan su llanto cual pañuelo de fina seda. Solo se oye el silencio, la luna duerme a sus plantas, el sol inunda la ciudad, resbala de sus suaves mejillas una lágrima de cristal. La Palma queda inundada de su amor.

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Fotos: José Mª Pichardo

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