
¿Qué es realmente la cuaresma?
Son los cuarenta días que nos separan de la Pascua, del triduo pascual de la pasión, muerte, y resurrección de Jesucristo. Como el triduo comienza ya la tarde del Jueves Santo con la Celebración de la Cena del Señor, la Cuaresma dura hasta ese momento. En realidad, son más de cuarenta días, son 46, pero no se cuentan los domingos que mantienen su carácter pascual, incluso dentro del tiempo Cuaresmal, el cual tiene un marcado acento penitencial y catecumenal.
La Cuaresma no surgió desde el principio tal y como la conocemos hoy, sino que ha tenido una gestación de siglos y siempre referida a la celebración pascual. Esta última se fijó a mediados del siglo II (por decisión del Papa Víctor, 189-198), y se la relacionó con la Pascua judía, estableciéndola el domingo siguiente a ésta. Instaurada la fecha pascual, empiezan a surgir en las Iglesias de Oriente y Occidente la realización de un “gran ayuno” para poder prepararla de manera adecuada.
La Cuaresma se pensó e ideó en respuesta a los penitentes que hacían penitencia pública; a su vez se crea pensando en los catecúmenos que van a recibir los sacramentos de la iniciación cristiana en la noche santa de Pascua.
La Cuaresma no surgió desde el principio tal y como la conocemos hoy, sino que ha tenido una gestación de siglos y siempre referida a la celebración pascual. Esta última se fijó a mediados del siglo II (por decisión del Papa Víctor, 189-198), y se la relacionó con la Pascua judía, estableciéndola el domingo siguiente a ésta. Instaurada la fecha pascual, empiezan a surgir en las Iglesias de Oriente y Occidente la realización de un “gran ayuno” para poder prepararla de manera adecuada.
La Cuaresma se pensó e ideó en respuesta a los penitentes que hacían penitencia pública; a su vez se crea pensando en los catecúmenos que van a recibir los sacramentos de la iniciación cristiana en la noche santa de Pascua.
La Cuaresma de hoy y la anterior al Concilio Vaticano II
Fundamentalmente es la misma Cuaresma, aunque con nuevos libros litúrgicos y las nuevas situaciones pastorales ha cobrado más vida la preparación de los candidatos a recibir el bautismo, la confirmación y la Eucaristía en la noche de Pascua. El primer domingo de Cuaresma ellos harán el rito de la inscripción del nombre y durante los domingos tercero, cuarto y quinto harán los escrutinios, los exorcismos y las entregas del Padre Nuestro y del Credo, como medio de preparación intensa e inmediata a la recepción de los sacramentos pascuales.
Hoy los libros litúrgicos hablan de la Cuaresma como un tiempo de iluminación y purificación. Y lo que se dice de los catecúmenos se aplica a todos los cristianos que deben dejarse iluminar por la Palabra de Dios y deben purificarse interiormente para llegar a la Santa Pascua y renovarse en su totalidad.
Ayuno y abstinencia. ¿Hoy hay otros ayunos más necesarios, como el ayuno de ver la tele o el ayuno del teléfono?
En la práctica del ayuno cuaresmal se tenía en cuenta la edad, la salud de las personas, y era más intenso y severo para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo y para los penitentes públicos.
Con el correr de los siglos, las Iglesias de Oriente han conservado mejor el sentido del ayuno cuaresmal primitivo. En Occidente, se ha ido perdiendo su profundo sentido original. El Vaticano II ha pretendido hacer volver estas prácticas a su primitivo sentido pascual, señalando que “la penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e individual, sino también externa y social” y que se haga “de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos países y condiciones de los fieles”.
El Código de Derecho Canónigo nos dice que aparte de la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, la práctica del ayuno y la abstinencia “se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo”. “La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido 14 años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido 59 años” (c.1252).
Las prácticas tradicionales de la Cuaresma no han perdido su actualidad. El ayuno es una disciplina espiritual por la que de manera voluntaria, la persona renuncia al consumo total o parcial de alimentos por un tiempo definido con el propósito de lograr un autocontrol sobre los deseos corporales y abandonarse plenamente en Dios. También se puede ayunar con los sentidos y de todo tipo de complacencias corporales. El ayuno sincero debe estar siempre unido a la conversión y a una conducta moral apropiada. Pero hay muchos más maneras de ayunar; cada uno sabrá qué ayuno le viene mejor y debe practicar: el ayuno mediático, prescindiendo de todo lo que es superfluo en la vida de cristiano; el uso indiscriminado del teléfono, de la televisión, del ordenador, de Internet. Ayuno de aquello que puede hacer daño en nuestras conversaciones y que puede herir al hermano. Ayunar de las faltas de caridad y de delicadeza. Ayunar de las críticas continuas a los demás. Ayunar de la falsedad y la mentira. Ayunar del propio egoísmo. Que ayune el ojo que pecó, la boca que habló mal, la mano que actuó peor, el pie que se movió por el mal camino, el corazón que pecó.
La limosna tiene pleno sentido, pero no sólo dando dinero sino dándonos a nosotros mismos y superando el egoísmo y el pasar totalmente de los que están a nuestro lado.
La oración, más que nunca en Cuaresma, está llena de sentimientos de perdón y de reconciliación, por tanto será una oración penitencial, que se inspira en la infinita misericordia de un Dios que siempre perdona a quien a Él se acerca con humildad.
El Papa Benedicto XVI, en su mensaje de la Cuaresma, nos habla de la necesidad de una salvación integral para el hombre a la que nos conduce precisamente la Cuaresma teniendo en cuenta la victoria de Cristo sobre el mal que oprime al hombre.
En definitiva, una práctica antigua, para ser vivida hoy, con el sentido de los orígenes.
por Ángel lampadario
Hoy los libros litúrgicos hablan de la Cuaresma como un tiempo de iluminación y purificación. Y lo que se dice de los catecúmenos se aplica a todos los cristianos que deben dejarse iluminar por la Palabra de Dios y deben purificarse interiormente para llegar a la Santa Pascua y renovarse en su totalidad.
Ayuno y abstinencia. ¿Hoy hay otros ayunos más necesarios, como el ayuno de ver la tele o el ayuno del teléfono?
En la práctica del ayuno cuaresmal se tenía en cuenta la edad, la salud de las personas, y era más intenso y severo para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo y para los penitentes públicos.
Con el correr de los siglos, las Iglesias de Oriente han conservado mejor el sentido del ayuno cuaresmal primitivo. En Occidente, se ha ido perdiendo su profundo sentido original. El Vaticano II ha pretendido hacer volver estas prácticas a su primitivo sentido pascual, señalando que “la penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e individual, sino también externa y social” y que se haga “de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos países y condiciones de los fieles”.
El Código de Derecho Canónigo nos dice que aparte de la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, la práctica del ayuno y la abstinencia “se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo”. “La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido 14 años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido 59 años” (c.1252).
Las prácticas tradicionales de la Cuaresma no han perdido su actualidad. El ayuno es una disciplina espiritual por la que de manera voluntaria, la persona renuncia al consumo total o parcial de alimentos por un tiempo definido con el propósito de lograr un autocontrol sobre los deseos corporales y abandonarse plenamente en Dios. También se puede ayunar con los sentidos y de todo tipo de complacencias corporales. El ayuno sincero debe estar siempre unido a la conversión y a una conducta moral apropiada. Pero hay muchos más maneras de ayunar; cada uno sabrá qué ayuno le viene mejor y debe practicar: el ayuno mediático, prescindiendo de todo lo que es superfluo en la vida de cristiano; el uso indiscriminado del teléfono, de la televisión, del ordenador, de Internet. Ayuno de aquello que puede hacer daño en nuestras conversaciones y que puede herir al hermano. Ayunar de las faltas de caridad y de delicadeza. Ayunar de las críticas continuas a los demás. Ayunar de la falsedad y la mentira. Ayunar del propio egoísmo. Que ayune el ojo que pecó, la boca que habló mal, la mano que actuó peor, el pie que se movió por el mal camino, el corazón que pecó.
La limosna tiene pleno sentido, pero no sólo dando dinero sino dándonos a nosotros mismos y superando el egoísmo y el pasar totalmente de los que están a nuestro lado.
La oración, más que nunca en Cuaresma, está llena de sentimientos de perdón y de reconciliación, por tanto será una oración penitencial, que se inspira en la infinita misericordia de un Dios que siempre perdona a quien a Él se acerca con humildad.
El Papa Benedicto XVI, en su mensaje de la Cuaresma, nos habla de la necesidad de una salvación integral para el hombre a la que nos conduce precisamente la Cuaresma teniendo en cuenta la victoria de Cristo sobre el mal que oprime al hombre.
En definitiva, una práctica antigua, para ser vivida hoy, con el sentido de los orígenes.
por Ángel lampadario
Foto: José Mª Pichardo
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