
Mañana de invierno ante su reja. Lágrimas de emoción y recuerdo a las plantas de la Blanca Paloma.
La Palma se reencontró con la Virgen del Rocío en su peregrinar de invierno a la aldea. Nubes en el cielo gris que se abría al paso del simpecado palmerino. Volvió a resonar en la marisma el eco de las palmas y guitarras al compás acompañando el desgarrar de las gargantas que entonan plegarias a la Divina Pastora.
El pasado domingo tuvo lugar la peregrinación anual que la Hermandad del Rocío de La Palma realiza a la aldea almonteña a mediados de Marzo. Cientos de palmerinos no faltaron a esta tradicional cita con la Blanca Paloma a pesar del mal tiempo, el cual dio un respiro y permitió que se celebrase este culto sin problemas.
Cohetes y sones de tamboril anunciaban las salidas del cortejo que abría la inconfundible cruz de guía de la Hermandad. Acompañando a la filial palmerina las asociaciones de Hortaleza y Valenciana de Culto con sus estandartes, así como una gran cantidad de representantes de otras Hermandades. En el amplio cortejo formaban parte los acompañantes de la Hermana Mayor, el Grupo Joven de la Hermandad ante el Simpecado del Pastorcito y los miembros de la Junta de Gobierno encabezada por el presidente y las Hermanas Mayores saliente y entrante. Con pasos firmes sobre la arena húmeda fue avanzando el simpecado palmerino escoltado por la luz de dos faroles cedidos por la Hermandad del Santo Entierro, luz cofrade que iluminó a la blanca Paloma en el primer domingo de cuaresma.
Un Ermita abarrotada aguardaba la llegada del simpecado de La Palma que volvía a llevar a las plantas de la Señora del Rocío las promesas, súplicas y oraciones que han depositado en su estampa los palmerinos, especialmente aquellas por el alma de sus fieles hijos que gozan ya de las marismas eternas. Una vez accedió el simpecado al altar mayor del templo se celebró la Santa Misa en honor de la Blanca Paloma oficiada por el R.P.D. Francisco J. Martín Sirgo, Párroco de nuestra localidad, tras la cual tomo posesión de su cargo la Hermana Mayora, D. Auxiliadora Martín Cárdenas, que recibió de manos de su sucesora, D. María Jesús Madrid Bellerín, la medalla de oro que le acredita dicho cargo. Tras esto el cortejo regreso a la Casa-Hermandad en la aldea donde durante todo el día se vivió una jornada de convivencia con gran ambiente rociero.
Los botos volvieron a pisar las benditas arenas rocieras, comienza a palpitar el corazón rociero que levanta de su letargo como renace la primavera en las marismas. Comienza La Palma su caminar hacia Pentecostés.
Encuentra más fotos como esta en Sentir Cofrade de La Palma
Fotos: José M ª Pichardo
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada