lunes, 21 de marzo de 2011

Signos de Cuaresma (II): Ya estás aquí . . .


Despierta. Llega el tiempo de la luz, el aroma y el frescor. Recobra la ciudad su vida tras su letargo; vuelve la cal a las fachadas, la rosa al jardín, el naranjo a florecer, la golondrina a anidar el las ventanas, la cigüeña a erigir monumentos de arcilla y madera sobre la torres, y así todo volverá a su ser y la luna primera marcará el comienzo del gozo.

Trae en su vientre el fruto de la palabra, de aquellas siete palabras de amor, esas que en siete días inundarán de fe el corazón. El dolor quedara sumido en cinco lágrimas, esas que se derraman por suaves mejillas en los cinco Domingos de gloría que preceden al alumbramiento. La pureza perfuma cada rincón, ha estallado el azahar en un mar blanco de luz, tan bello como frágil se marchita tras un suave suspiro. Siete palabras, cinco lágrimas y un suspiro, ¿es sueño o realidad? Regresa el tiempo de la infancia.

Se marchitará la última rosa, caerá la última hoja del calendario, una cuaresma mas en nuestras vidas una menos por vivir, pero en todas apareces con tu luz y tu frescor, porque sin ti no habría Semana Santa al igual que no habría salvación sin cruz. Sin ti el cofrade no aguardaría la espera, esa que renueva el azahar. Has llegado, dicen que este año harás esperar el ansiado alumbramiento pero no podemos culparte, solo la luna tiene la culpa, ayer tan cerca mañana tan lejos.

Que el incienso te perfume y la cera te ilumine, que el llamador te levante y la marcha te acompañe, que te revista la túnica y te ajuste la faja, que el pregonero te proclame y los fieles te acaricien, que el esparto marque tus huellas y se te abran las puertas para inundar nuestras calles. Has llegado a la ciudad para traer el gozo, la derrota de la muerte, has llegado y nadie te ha visto tan discreta como siempre. Sabes lo que te amo y lo que ansiaba volver a verte ¡Primavera!


Por José Mª Pichardo

Foto: José Mª Pichardo

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