domingo, 17 de abril de 2011

Besamanos a Nuestra Señora de los Dolores



Tarde de luto, de lágrimas, de Dolor; tarde de muerte ensalzada a los cielos entre un mar de cera blanca y de pésames del corazón, la cuaresma muere a las plantas de la Madre cual azahar derrotado.

15 de Abril como 15 de de Septiembre, alfa y omega de las vísperas en una fina y dulce mano que surca el templo Parroquial para recibir el pesar de sus hijos. Llora maría en el viernes último del calendario cofrade, su rostro parece detener el tiempo en si y la ciudad deja grabadas en su mano promesas con el fuego de la Fe.

La Virgen de los Dolores ofreció su mano a la ciudad como sagrario de promesas ante el majestuoso altar de Septenario que estaba presidido por el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. La Dolorosa lucia ataviada de riguroso luto ataviada con el Manto de salida y la saya bordada por D. Pedro Pablo Gallardo Gutiérrez, ambas piezas bordadas en oro sobre terciopelo negro. Un bello tocado de encajes enmarcaba el rostro de la dolorosa que portaba sobre sus sienes la corona de plata y en su pecho un puñal de plata atravesaba la inmaculada blancura de los encajes. La Dolorosa del Viernes Santo se encontraba sobre una alfombra de azahar, flanqueada por dos centros de flores de los que partían dos candelabros portando cera blanca.

María de los Dolores en tus manos la ciudad deja suplicas y oraciones en ese Viernes soñado que aguarda el alma para sentir la presencia de se madre celestial, y que ella sea guía hacia el Dios que dormido sueña con recorres sobre lienzos blancos las calles de La Palma.



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Fotos: José Mª Pichardo

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