
Fe rociera de La Palma.
Arca de oraciones con aroma de viejos caminos donde depositan plegarias peregrinas almas prendidas de una Ermita blanca. Amparo en las frías tardes invernales, aliento en las dificultades que se desvela ante la llegada de una flamante primavera.
La guitarra busca su acorde al compás de firmes palmas que silencia el eco de las viejas sevillanas mientras mayo se hace marisma de oraciones, tamboril, flauta, medallas, flores y campanas. Toman las tardes el nombre de la larga tradición que se pierde en los siglos del pasado y que el pueblo siente en lo mas profundo de su ser, la Blanca Paloma.
Los rocieros se preparan de corazón para recibir el Espíritu Santo de los celestiales ojos de la Virgen del Rocío en la madrugada única de Pentecostés. La pasada semana comenzaban los cultos que la Hermandad de La Palma consagra a su amantísima titular en vísperas de una nueva romería, contando estos con gran afluencia de público que cual fiel rebaño se encomendaba a la celestial protección de la Divina Pastora.
Áureos destellos del simpecado enmarcan el marismeño lienzo de la Señora en un sencillo y a su vez elegante altar. Cascadas de luz y brisa marismeña escoltaban el señorial simpecado de la Hermandad de La Palma ante un dosel rojo. El romero perfumaba el ambiente en compañía de diversos centros florales a base de gladiolos, anthurium o margaritas en tonos blancos. Completando el marco ante el que se desarrollaban estos cultos se alzaba la divina pastora de plata que preside la carreta a los pies del simpecado. Ecos de sevillanas acompañaron estos cultos destacando la participación del coro de la filial rociera de Bollullos en su 75 aniversario.
El domingo la brisa marismeña inundo la ciudad impregnada en el simpecado rociero que recorrió las calles acompañado por los rocieros de La Palma, recogiendo en su caminar las promesas de los palmerinos para llevarlas a las plantas de la Reina de las Marismas. La escuela municipal de tamborileros abría el cortejo ante la cruz de guía formando parte del mismo los acompañantes de la Hermana Mayor y los miembros de la Hermandad que precedían con sus respectivas insignias el mariano simpecado.
El presente año la procesión del simpecado realizo el nuevo itinerario acordado por la junta de gobierno, el cual suprime el paso del cortejo por la Plaza de Pedro Alonso Morgado para llegar al Convento de las Hermanas de la Cruz por la Calle Juan Carlos I y la Plaza de España.
Durante la procesión se visito las Ermitas del Valle y de San Sebastian así como el templete de la Plaza del Rocío, donde se rezo la salve ante la Virgen de Pastora que preside tan bello monumento. La procesión llegaba a su fin en el recogimiento del convento de las Hermanas de la cruz donde se entono una emotiva salve a la Santísima Virgen de Rocío.
Los romeros de La Palma aguardan con impaciencia emprender el camino que les lleve hacía las plantas de la Blanca Paloma para recibir en sus preparados corazones el inmaculado rocío del Espíritu Santo.
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