
El calor de Dios.
Tardía se presentaba la festividad del Corpus Christi en el último domingo de junio contando con elevadas temperaturas, a pesar de las cuales el pueblo acompaño al Santísimo por las calles de la ciudad.
La citada festividad vino precedida de una intensa agenda que como cada año la Hermandad Sacramental desarrolló con el fin de preparar a los fieles para el encuentro con el Sacramento del Altar; así el martes fue el turno de las hermandades en el encuentro oracional, el miércoles la brillante exaltación a la Eucaristía pronunciada por D. Mariano Santana Martín sirvió como reflexión ante Jesús Sacramentado y finalmente desde el jueves el Solemne Triduo alentó los corazones a afianzar su fe entorno al Sacramento Eucarístico.
Las vísperas de tan magna festividad comenzaron a vivirse intensamente desde el ocaso del viernes con el traslado de la Soledad desde la Ermita del Santo a la puerta de carruajes del Ayuntamiento donde presidió una vez mas el altar de la corporación del Domingo de Ramos en el que además figuraba el sagrario de dicho templo y el respiradero delantero del paso de palio. En la jornada del sábado fueron muchos las palmerinos que quisieron contemplar los diversos altares instalados por Hermandades y particulares a lo largo del recorrido, destacar entre estos el exquisito altar de Padre Jesús presidido por el niño Jesús de la corporación ataviado de blanco ante el lienzo de Santiago Martínez de su capilla, la magnífica inmaculada que se situaba ante el simpecado del pastorcito en el altar del Rocío, la belleza del templete del Santo Entierro coronado por la reliquia situada en la calle central del palio, la sencillez del carmelita altar del cautivo y finalmente el crucero altar de la Calle Cabo en el que se situaba el simpecado mariano de la Virgen del Rosario y a sus pies una pequeña y antigua cruz de Mayo, uniéndose a estos los humildes y bellos altares de particulares. Cerrando estas vísperas se celebró el traslado de la Santa Cruz de la Calle Sevilla a la Iglesia Parroquial acompañada por cientos de devotos al caer la noche.
Con algo de adelanto respecto a años anteriores se iniciaba la jornada dominical con la Solemne Función Principal, tras la cual se iniciaba la Solemne procesión del Corpus Christi en cuyo cortejo figuraban la Santa Cruz de la Calle Sevilla, representaciones de las diferentes Hermandades así como de los grupos parroquiales, la corporación municipal y el pueblo en general acompañando el paso por las calles de La Palma de Jesús Sacramentado bajo palio. El tradicional recorrido discurrió con fluidez, contando con una pequeña modificación respecto a años anteriores al visitarse en primer lugar el altar de la Cofradía del Domingo de Ramos. Emocionantes momentos los vividos en el convento de las Hermanas de la Cruz donde las ancianas lanzaron flores al paso del Señor mientras las hijas de Santa Ángela entonaban bellos cánticos.
Al filo del medio día regresaba la procesión al interior de la Parroquia tras visitar los diferentes altares y bendecir las calles de La Palma. En el interior del templo se produjo un momento histórico y emocionante cuando el Santísimo fue llevado a los pies de Nuestra Patrona en este año tan especial de su Coronación Canónica. Culminaba así esta procesión en la que Nuestra Señora del Valle había estado presente desde su inicio en los altares de diversas hermandades, que mostraron así su unión en este año tan especial.
Tras la reserva del Santísimo Sacramento en el Sagrario, la Santa Cruz de la Calle Sevilla emprendía el regreso a su capilla entorno a las 12:30 horas bajo un intenso calor. Este regreso ofreció como cada año emocionantes momentos a lo largo de todo su recorrido en el que los piomperos acompañaron en todo momento a la cruz de sus amores en una jornada de alegría y júbilo con sabor tradicional al lucir la Santa Cruz el sudario de Santa Isabel rodeada de gladiolos rojos, los cuales acabaron completamente marchitados por las elevadas temperaturas. A las cuatro de la tarde regresaba la Santa Cruz al interior de su Ermita entre las lágrimas emocionadas de sus fieles que aguardan ya la llegada de una nueva primavera. Por su parte la Soledad regresaba en la tarde del lunes a la intimidad de su Ermita acompañada por sus fieles.
El Santísimo Sacramento puso el broche de oro a este tiempo de glorias en la ciudad tras bendecir sus calles y llenar de fe los corazones que ahora anhelan impacientes la brisa de los nardos en la noche agosteña.
Tardía se presentaba la festividad del Corpus Christi en el último domingo de junio contando con elevadas temperaturas, a pesar de las cuales el pueblo acompaño al Santísimo por las calles de la ciudad.
La citada festividad vino precedida de una intensa agenda que como cada año la Hermandad Sacramental desarrolló con el fin de preparar a los fieles para el encuentro con el Sacramento del Altar; así el martes fue el turno de las hermandades en el encuentro oracional, el miércoles la brillante exaltación a la Eucaristía pronunciada por D. Mariano Santana Martín sirvió como reflexión ante Jesús Sacramentado y finalmente desde el jueves el Solemne Triduo alentó los corazones a afianzar su fe entorno al Sacramento Eucarístico.
Las vísperas de tan magna festividad comenzaron a vivirse intensamente desde el ocaso del viernes con el traslado de la Soledad desde la Ermita del Santo a la puerta de carruajes del Ayuntamiento donde presidió una vez mas el altar de la corporación del Domingo de Ramos en el que además figuraba el sagrario de dicho templo y el respiradero delantero del paso de palio. En la jornada del sábado fueron muchos las palmerinos que quisieron contemplar los diversos altares instalados por Hermandades y particulares a lo largo del recorrido, destacar entre estos el exquisito altar de Padre Jesús presidido por el niño Jesús de la corporación ataviado de blanco ante el lienzo de Santiago Martínez de su capilla, la magnífica inmaculada que se situaba ante el simpecado del pastorcito en el altar del Rocío, la belleza del templete del Santo Entierro coronado por la reliquia situada en la calle central del palio, la sencillez del carmelita altar del cautivo y finalmente el crucero altar de la Calle Cabo en el que se situaba el simpecado mariano de la Virgen del Rosario y a sus pies una pequeña y antigua cruz de Mayo, uniéndose a estos los humildes y bellos altares de particulares. Cerrando estas vísperas se celebró el traslado de la Santa Cruz de la Calle Sevilla a la Iglesia Parroquial acompañada por cientos de devotos al caer la noche.
Con algo de adelanto respecto a años anteriores se iniciaba la jornada dominical con la Solemne Función Principal, tras la cual se iniciaba la Solemne procesión del Corpus Christi en cuyo cortejo figuraban la Santa Cruz de la Calle Sevilla, representaciones de las diferentes Hermandades así como de los grupos parroquiales, la corporación municipal y el pueblo en general acompañando el paso por las calles de La Palma de Jesús Sacramentado bajo palio. El tradicional recorrido discurrió con fluidez, contando con una pequeña modificación respecto a años anteriores al visitarse en primer lugar el altar de la Cofradía del Domingo de Ramos. Emocionantes momentos los vividos en el convento de las Hermanas de la Cruz donde las ancianas lanzaron flores al paso del Señor mientras las hijas de Santa Ángela entonaban bellos cánticos.
Al filo del medio día regresaba la procesión al interior de la Parroquia tras visitar los diferentes altares y bendecir las calles de La Palma. En el interior del templo se produjo un momento histórico y emocionante cuando el Santísimo fue llevado a los pies de Nuestra Patrona en este año tan especial de su Coronación Canónica. Culminaba así esta procesión en la que Nuestra Señora del Valle había estado presente desde su inicio en los altares de diversas hermandades, que mostraron así su unión en este año tan especial.
Tras la reserva del Santísimo Sacramento en el Sagrario, la Santa Cruz de la Calle Sevilla emprendía el regreso a su capilla entorno a las 12:30 horas bajo un intenso calor. Este regreso ofreció como cada año emocionantes momentos a lo largo de todo su recorrido en el que los piomperos acompañaron en todo momento a la cruz de sus amores en una jornada de alegría y júbilo con sabor tradicional al lucir la Santa Cruz el sudario de Santa Isabel rodeada de gladiolos rojos, los cuales acabaron completamente marchitados por las elevadas temperaturas. A las cuatro de la tarde regresaba la Santa Cruz al interior de su Ermita entre las lágrimas emocionadas de sus fieles que aguardan ya la llegada de una nueva primavera. Por su parte la Soledad regresaba en la tarde del lunes a la intimidad de su Ermita acompañada por sus fieles.
El Santísimo Sacramento puso el broche de oro a este tiempo de glorias en la ciudad tras bendecir sus calles y llenar de fe los corazones que ahora anhelan impacientes la brisa de los nardos en la noche agosteña.
Galería fotográfica de la festividad del Corpus Christi: vísperas
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Galería fotográfica de la festividad del Corpus Christi: procesión
Galería fotográfica de la festividad del Corpus Christi: regreso Calle Sevilla
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Fotos: José Mª Pichardo
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