jueves, 15 de septiembre de 2011

A la Virgen del Valle; Madre de los Dolores



Me postro pues, ante Ti,
Valle de la eterna Gracia.
Ante tí, Virgen amada
divina enfermera
intercesora siempre
desde mi infancia.

Vengo hoy Señora,
como en aquel otro abril;
diecisiete años entonces,
los que pasé junto a Tí.

Hoy como aquel día,
nervioso ante el atril;
dudando cada palabra,
sintiendo no saber decir
cuán bueno y generoso
fue tu amor para mí.

Así, te contemplo, Madre,
mudo, ante tu rostro,
absorto,
y me asaltan los recuerdos,
de cada quince de agosto;
tornados en varales los nardos,
que se apiñan en laderas
y costados de tu paso;
abriendo tu mirada
ráfagas aterciopeladas
en la noche encantada;
mutando en aurora el ocaso
la magia de tus pestañas;
estando despierta
duerme,
La Palma en tu regazo
y así la hallará el alba.

¡Déjame hoy, Señora,
tender hacia ti mi verso,
alzar hacia tí mis brazos
acariciar tu mano con un beso!

¡Déjame hoy Señora,
llevar en sueños tu paso!
y colmar tu dulce estancia
de miles de bellas flores,
que calmen con su fragancia
tus Virginales Dolores;
y alivien con su frescura
la Soledad de Tu Amargura;
Que la cortina de mi pecado,
con amor yo te descorro,
por buscar tu consuelo
siendo Tú mi Socorro!

¡Quiero hoy, Señora,
que lo cante el azahar,
que es quien mejor lo sabe!
¡Que lo digan las azucenas,
que la Virgen sale a la calle!
¡Y que al nacer la primavera
va llorando su pena
la Virgen Bendita del Valle!



Por José Mª Márquez Pinto
Pregón de la Semana Santa de La Palma año 1999

Foto: José Mª Pichardo

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