lunes, 21 de noviembre de 2011

I semana de Adviento


Adviento

Aprovechando que el próximo domingo comenzamos el tiempo de Adviento, creo que es necesario que, brevemente, repasemos un poco la necesidad de vivir en profundidad en este tiempo. Lo vamos a hacer por medio de cuatro pequeñas catequesis que nos ayuden a redescubrir y a vivir este tiempo precioso de preparación espiritual recordando los puntos esenciales que podremos encontrar en la liturgia de las custro semanas por las que se prolongan el adviento.

¿Qué es el Adviento?

Propiamente la palabra Adviento viene de la conjugación del verbo “venir” en latín (ad-venio) y significa “lo que está por venir” o “llegada” una presencia que ya ha comenzado. En la actualidad el adviento es un tiempo en que la Iglesia se prepara para la celebración del misterio de la encarnación del Señor; Dios viene y se acerca para nuestra salvación. Además el adviento tiene otras connotaciones, deja de ser sólo un acontecimiento conmemorativo, para hacerse actual y que nos sitúa en el camino correcto hacia la meta definitiva de nuestra salvación. Adviento es el tiempo de preparación para la venida del Señor.

Se pueden distinguir dos dimensiones en el tiempo de adviento:

- 1.Adviento Histórico. Es el recuerdo de la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador. Desde el origen del universo hasta el momento en que se hace concreta la promesa con el nacimiento de Jesucristo, es la auténtica expectativa del Antiguo Testamento, la llegada de su Salvador. Escuchar en las lecturas a los Profetas, acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.

- 2. Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva del Señor, al final de los tiempos, cuando vendrá para coronar definitivamente su obra redentora, dando a cada uno según sus obras. La Iglesia invita al hombre a no esperar este tiempo con temor y angustia, sino con la esperanza de que, cuando esto ocurra, será para la felicidad eterna del hombre que aceptó a Jesús como su salvador.

Como la Tradición de la Iglesia lo ha enseñado, se trata de “las dos venidas del Señor”. El punto de articulación de ellas es el tiempo presente y por esta razón el adviento también es la preparación del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre, y a la comunidad humana y sociedad, a aceptar la salvación que viene del Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre advierta esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia. Esta celebración manifiesta cómo todo el tiempo gira alrededor de Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre; Cristo el Señor del tiempo y de la Historia.

¿Cuánto dura el Adviento?

Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de noviembre y termina la tarde del 24 de diciembre. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.

Podemos distinguir dos periodos. En el primero de ellos, que se extiende desde el primer domingo de Adviento hasta el 16 de diciembre, aparece con mayor relieve el aspecto de la segunda venida del Señor y se nos orienta hacia la espera de la venida gloriosa de Cristo. Las lecturas de la misa invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al final de los tiempos, su venida ahora, cada día, y su venida hace dos mil años.

En el segundo periodo, que abarca desde el 17 hasta el 24 de diciembre inclusive, se orienta más directamente a la preparación de la Navidad. Se nos invita a vivir con más alegría, porque estamos cerca del cumplimiento de lo que Dios había prometido. Los evangelios de estos días nos preparan ya directamente para el nacimiento de Jesús.

¿Qué características especiales tiene este tiempo?

Para hacer sensible esta doble preparación de espera, durante el Adviento, la liturgia suprime una serie de elementos: en la misa ya no rezamos o cantamos el Gloria, se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos, las vestiduras son de color morado, el decorado de la Iglesia es más sobrio, etc. Todo esto es una manera de expresar tangiblemente que, mientras dura nuestro peregrinar, nos falta algo para que nuestro gozo sea completa. Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por solemnidad de la fiesta de Navidad.

El primer domingo, con que se inicia el Adviento, se resalta como actitud evangélica la vigilancia en espera de la venida del Señor. Y, durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".

Sería bueno que durante la primera semana de Adviento revisáramos nuestras relaciones familiares. Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia, en nuestra comunidad parroquial, encenderemos la primera vela de la Corona de Adviento como signo de vigilancia y deseos de conversión.

Por Angel Lampadario

Foto: José Mª Pichardo

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